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Crisis saludable

‘Cada quien labra su propio destino’ es el adagio popular que siempre he escuchado cuando, en su mayoría de veces, a alguien o algo le va muy distinto a como lo había planeado. Otro que he escuchado es: ‘Pero es que hay gente peor que uno’. Es como si por dentro de nuestro ser tuviéramos ese pequeño botón que se acciona cuando queremos justificar nuestro poco éxito, o en el caso más extremo, nuestro fracaso.

Yo lo llamaría ‘Síndrome del extremo comodismo’. Nos acostumbramos a algo, sin importar que funcione bien, más o menos bien o definitivamente no funcione, y dejemos así, porque simplemente ‘hay gente en peores condiciones que uno’. Este síndrome también afecta a todas las partes de la sociedad, por ejemplo, miremos un caso: En el 2021, por parte de la Gobernación del Atlántico, se planteó una liquidación y posterior a ello, una reestructuración de varios hospitales en el departamento para luego crear una red hospitalaria departamental, la cual garantizaría los servicios que se prestaban hasta ese entonces e incluiría otros más. Dentro de ese paquete están: Hospital Niño Jesús y CARI, de Barranquilla; Juan Domínguez Romero, de Soledad; y el Hospital Departamental de Sabanalarga (HDS), los cuales, después de dicha reestructuración se pasarían a llamar la actual ESE Universitaria del Atlántico (UNA).

Para julio del 2021, en medio de una asamblea juvenil departamental en Baranoa después del paro nacional, la secretaria de salud del departamento nos comentó, a mí y a otros asistentes, la mayoría del Movimiento Estudiantil de Sabanalarga (MES), que la deuda en salud era altísima y con esa inversión que le harían, pondrían a paz y salvo todo y así sacar la salud del departamento del ‘hueco financiero’ en el que estaba; además, sostuvo que el personal al que se le debían dineros, se les iba a cancelar, aunque eso a día de hoy se ha quedado en otra promesa más sin cumplir, incluso a mí me adeudan dinero desde el 2017. Según comentó, le parecía super extraño que unos ‘pelaos’ como nosotros anduviéramos diciendo que al HDS lo iban a privatizar, que seguro alguien tenía el interés de meternos esa idea a la cabeza. Así mismo aseveró que se iba a invertir, no solo en mejorar los servicios, sino también en infraestructura. De igual forma afirmó que ‘le parecía – súper – ilógico que se prestara un servicio de hospitalización de cirugía y no se contara con laboratorio’ debido a que en ese momento estaba tercerizado ese servicio con un particular; pero lo que a mí también me parece – súper – ilógico es que se pretenda “mejorar” todo en el HDS y no se tenga en cuenta al personal humano que ayuda a que se presten los servicios.

¿Estaría de acuerdo con trabajar diariamente y que, al final de mes, le salgan con el cuento, como en meses anteriores, que no hay plata? El método de contratación preferido y que no cambió con la re-estructuración es el de Orden de Prestación de Servicios (OPS), lo cual se presta para pisotear los derechos laborales de las y los trabajadores, quienes merecen tener mejores condiciones. Lo obvio sería que si no se trabaja no se recibe pago, pero acá a pesar de trabajar tampoco reciben pago y para colmo de males, en época de elecciones les exigen votos.

La ilustre secretaria de salud ante la situación del personal de OPS dijo que ‘se abrirían nuevos procesos de selección para tener puestos de planta y que no habría ningún tipo de tercerización en ninguna área’ pero la realidad es otra: Los servicios de admisiones, recaudo, liquidación, facturación, soporte, RIPS (Registros Individuales de Prestación de Servicios de Salud), radicación de cuentas médicas y cobranza actualmente los presta una empresa privada. Lo que antes era el área de facturación del propio HDS la cual quedaba a pocos pasos de gerencia, hoy está en manos de un privado. En el mismo sentido está el personal de mantenimientos, quienes están con una empresa en bolsa de empleo. Y el personal de farmacia va para ese mismo camino, según están alertando.

Solo pensar que nos vendieron la idea de ‘mejora’ para echar casi todo – o todo – para atrás, después decir que no es viable financieramente, para al final salir – como es costumbre – entregándola a un administrador privado, da escalofríos.

A pesar de que el HDS esté funcionando – a medias –, preste servicios igual a medias o no como se debe, que al personal que está por OPS se le deban meses y meses de sueldo, que se esté literalmente cayendo a pedazos, que no haya claridad sobre los procesos de mejora estructural – o, mejor dicho, la pintura de la fachada –, que de un 100% de promesas no se hayan cumplido si al caso el 30% ¿Nos vamos a conformar con eso porque ‘hay lugares en peores condiciones que el nuestro’?

Sin importar que hubo interés de aportar por parte de varias voces nuevas en esos espacios de discusión, como el que se dio en torno al tema de reestructuración del hospital, algunas voces expertas que supuestamente ‘defendían’ este patrimonio del departamento, afirmaron que en mi caso particular, se veía como acto de campaña; a los demás jóvenes interesados en participar los catalogaron con falta de experiencia para entrar en tal discusión, y posterior a una reunión entre estos expertos con el ente encargado, cambiaron de parecer: el modelo propuesto era el mejor para ellos, porque garantizaría la existencia del hospital. ¿Por qué?

Un año ha sido suficiente para demostrar que las aparentes intenciones de mejoras no van encaminadas a proteger un bien público, sino a declararlo insostenible y darlo a administrar a quienes les interesa solamente ganar mientras el pueblo sigue enfermo. Nuestro hospital está mal, por culpa de los de siempre y, ahora, pareciera que quieren deshacerse de esa papa caliente cocinada por ellos mismos. No pueden venir con el cuento que hay hospitales que no tienen ni camillas, ni medicinas, ni personal médico, pero que, en cambio, los de esta nueva red sí. Que estamos mejor que muchos y los servicios que en estos se prestan son los mejores, porque hay otros lugares del país en donde ni abren los hospitales. No nos vengan a comparar con un campo seco y decir que estamos mejor solo porque tenemos una sola mazana, aunque antes pudimos haber tenido toneladas. ¿Es una crisis de la salud o una crisis saludable? Porque a veces solo nos conformamos con saludar las crisis de lejos y quedarnos con lo poco que nos dan.

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